hard choices – crear razones

me ha gustado la defensa a la opción difícil que hace Ruth Chang en How to make hard choices. Cuando A y B son igualmente deseables y, simultáneamente, incomparablemente distintas, ninguna razón externa, ningún argumento cuantificable por la ciencia es útil para decidirnos por una de ambas. Es momento de buscar dentro y de ejercitar la capacidad humana de crear razones. Razones para mí, por supuesto, desde mí y hacia mí. Y tú y yo podemos seguir acordando muchas otras cosas, pero en esta opción difícil sólo hay una balanza que mida su peso: la que yo cree para mi aquí y ahora. Es creando mis razones como tomo mis opciones y protagonizo mi vida. Cuidado con desear a una misma y a otras personas que sólo nos enfrentemos a decisiones fáciles, equipadas con razonamientos y ponderaciones consensuadas; puede convertirnos en buenos actores de guiones vitales escritos con otros valores, pero no desarrollarnos como autores de la propia vida, donde el valor no está en medir más, menos o igual que ninguna otra opción, sino en ir a la par de uno mismo, par-iéndose, creándose, razonándose y valorándose.

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transcendencia

Hace un mes vi la peli “transcendence“, que ha estado rondándome hasta esta noche. Personalmente, me sobra suspense y tiroteo para comprender la idea de la evolución tecnológica que propone: a través de nanomateriales inteligentes, interconectados y autoreproductibles, limpiar el medio ambiente, dotar de esa inteligencia e  interconexión a toda materia y vehiculizarse a través del cerebro humano como principio rector, contemplador y consciente de la vida. Claro que para transmitir esta idea mediante una peli, introduce el miedo del control, al que tan sensibles somos hoy en día. Engancha, porque esta ficción del control la hemos convertido en objetivo vital; mientras que el minuto de contemplación durante la muerte/transcendencia de la pareja protagonista, nos suena sin sentido. Bueno, la veis si queréis.

La cosa es que también he vuelto a ver el documental de TED de la neurocientífica que observó su propio proceso de embolia cerebral, y cuyo relato podemos elegir creer o no creer. Si eliges creer, a lo mejor llegas a la conclusión, como yo, de que la transcendencia de “transcendence” es la conexión cerebral de la neurocientífica. Cuando ésta describe su percepción de expansividad, armonía y conexión con todas las cosas, yo comprendo lo mismo que cuando aquella pareja contempla su conciencia de toda la tierra.

Y es que, abstrayéndonos de la peli y el docu, con lo audiovisual cerrado incluso, el tacto del aire que nos rodea y el olor y sabor de la respiración que llevamos dentro, nos conecta con todas las cosas. ¡Qué increíbles 5 sentidos que nos ponen en relación con todo lo que existe! y ¡qué momento para reconocer el sexto sentido, el sexo, que nos permite percibir la alegría y la plenitud de la vida! ¿Comorr? (os preguntaréis) Pues el tabú de la alegría y del sexo son la misma cosa, como se entiende bien en el metamodelo de análisis transformacional.

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El principio de complacencia

ayer me preguntaban en bilbao ekintza sobre el principio de complacencia. Brevemente, lo que comenté en la primera mitad de mi intervención es que el sistema de consumo está basado en el principio de complacencia.
Este es un principio económico que une la ley del mínimo esfuerzo con la del máximo beneficio y equipara ambos a placer: hacer poco y disfrutar mucho. Es la base conceptual de las ofertas y los chollos y la promesa publicitaria de la eterna juventud. Lo cuantifica en euros invertidos, horas disfrutadas y años de apariencia rejuvenecida. Estamos perfectamente educados por las marcas y nuestro rol de consumidores para buscar el principio de complacencia en todas las actividades sociales cotidianas, enmarcadas en el mercado que nos rodea por todas partes. El valor de lo que comemos, donde dormimos, como trabajamos y qué hobbies tenemos está mediatizado por cuánto nos complace. Así, la experiencia individual y colectiva queda filtrada por este principio, que no se comporta como su enunciado predice, y produce más frustración que placer. Pero el principio es más poderoso que la conciencia y terminamos culpabilizándonos por no haber sacado todo el provecho prometido. Tomar conciencia del valor de nuestras experiencias requiere ponre en suspenso creencias como la del principio de complacencia.
¿Cómo hemos llegado hasta aqui? Con bastante violencia: el sistema consumista ha generado en nosotros necesidades falsas; nos ha reestructurado los criterios de prestigio social; ha ocultado los sumideros de residuos y los gastos y daños colaterales de la actividad consumista; ha externalizado funciones de las cuáles éramos soberanos; y finalmente, ha moldeado nuestra identidad individual y colectiva para, efectivamente, estandarizarnos como consumidores. Para lograr esto, hemos asimilado mucha violencia estructural educativa, sanitaria, alimentaria, laboral y comunicativa.
¿Cómo seguimos adelante? Ojalá lo supiera, pero creo que lo tratado en esta jornada de economía colaborativa está bien orientado. Creo que hay que dar la vuelta a la manera en la que la cultura de consumo de masas ha estructurado los pilares sociales de comunidad/recursos/modelo de gobernanza. Estamos inmersos en una colectivización global de frustrados aspirantes a la independencia personal; cuando podemos acercarnos a diversas comunidades de proximidad donde la interdependencia facilita, además de seguridad, libertad compartida. Estamos agotando los recursos, derrochando energía para transformarlos en productos ineficientes, de corto y cerrado ciclo vida y de escasa reutilización; aunque no es cierto que estemos locos de avaricia y sabemos lo que realmente necesitamos y nos sienta bien, y cuando es demasiado y nos sienta mal, pero podemos dejárselo a otras personas que sí lo necesiten. Y en tercer lugar, se supone que nos gobierna una democracia representativa; sin embargo podemos elegir corresponsablemente decidir primero por el bien común y luego por el privativo, para evitar la tragedia de los comunes.
Efectivamente, el modelo B de comunidad/recursos/gobernanza es el Procomún. Y la vivienda colaborativa, que es sobre lo que fui a hablar y hablé la 2ª mitad de mi intervención, es una herramienta y una forma de albergarnos en esta otra manera de vivir económica y colaborativamente.

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Llegan las comunidades de Cohousing!!!

en los pasados meses he participado en varios talleres de dinamización de proyectos de cohousing. Gracias a todas las personas asistentes, en orden inverso, al COAVN en Bilbao, A FICOBA en Irún, a La Casa Encendida en Madrid, al proyecto Arterra en Artieda, y a INGURUBIDE, de vuelta en Bilbao.

Os invito a echar un vistazo al video cuya realización facilitaron los colegas de VIC en la casa encendida.

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cohousing actualizado

Ecohabitar acaba de publicar otro artículo sobre el tema, con metodologías actualizadas: http://www.ecohabitar.org/co-nflicto-y-co-nfianza-en-el-co-housing/

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tarjetas de cuestion de sinergia by Ibai Gandiaga

esta es la versión inicial, en la definitiva habrá un agujerito en el fulcro y el nombre en castellanoAnverso de targeta cdsReverso de targeta

… 9 meses ha durado el parto; aqui está:

logo cds_v2

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¿te atreves a soñar?

cursillo acelerado de herramientas de PNL -linea de vida; zona de confort; cambio de creencias; círculo de excelencia; POPS, etc- en graphic recording… dicho de otro modo, innovacion social en motion!

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